De las cosas a las que nos aventuramos

Saludos, viajero nostálgico.

Celebro poder volver a hablar contigo. Esta vez, me temo, no presentaré disculpas por haber tardado un año en volver. Esta vez, me temo, vengo con algo que admitir. Este pequeño rinconcito de mundo sigue siendo un buen lugar en el que contemplar lo pasado y por pasar, pero me temo que ya he aceptado que es un simple sitio de paso. Para todos. Yo incluido.

 

Este año ha sido importante, cansado caminante. Tanto, que es posible que esté yo más cansado aún que tú. Este año ha sido testigo de mucho, de muchos intentos…y de demasiados fracasos. Pero al menos puedo decir que los intentos han quedado grabados en la memoria del mundo.

Este año ha sido testigo de cómo tomaba una decisión importante que podría afectar a cómo encaro el resto de mi vida. He de admitir que, en cierto modo, ha ido mejor de lo que esperaba. Teniendo en cuenta que soy yo quien habla, creo que eso dice mucho de lo bien que ha ido. Y sin embargo… me temo que no es suficiente.

Este año ha sido testigo de cómo tomaba una decisión basada en mi pasado y mi situación actual, empujada por el cansancio, por no querer seguir como hasta ahora. Fue mal, muy mal, mucho peor de lo que podría haber imaginado. Y me temo que me ha dejado con más de una secuela. Si te he de ser sincero, no sé si me recuperaré…

Este año ha sido testigo de la decisión final de cambiar la perspectiva y abordar un problema desde un ángulo totalmente distinto. Y ha sido testigo también de su consecuente fracaso. Lo cierto es que este problema me persigue desde hace tiempo y… empiezo a no ver más opciones. Y empiezo a estar cansado.

 

Este año es testigo, pues, de muchas cosas. Y creo que hay cierta poesía en ello, eterno peregrino, pues no importa cuántas cosas nuevas se hayan intentado, llegar a aceptar que este pequeño islote es un lugar de paso incluso para mí no hace más que cerrar el círculo. Estos mensajes en botellas se lanzaban, originalmente, una vez el año. Desde un lugar distinto, no desde mi islote. A un grupo de gente en concreto, no al mar infinito. Pero una vez al año.

Y eso cambió cuando naufragué y acabé aquí, pero aceptar que las botellas volverán a lanzarse sólo una vez al año aporta un cierto grado de… calma. De que algunas cosas no cambian o, al menos, acaban por volver a ser como eran.

 

Y ahora, ¡corre! ¡El tiempo apremia! Ya se oye su llegada…

Pero tranquilo. Estaré aquí cuando vuelvas.

Acerca de Tatherwood

Viajero nostálgico
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