Amanecer de la octava nochenueva

Y aquí estamos de nuevo, viajero nostálgico. En este pequeño islote a veces es difícil medir el paso del tiempo, pero el ruido y las flores de fuego en el cielo anuncian que hemos llegado a nochenueva. Aquí, junto a esta pequeña hoguera, es fácil pensar que todo saldrá bien. Así que pensémoslo; quizá tengamos un milagro de nochenueva.

Dime, cansado caminante; ¿cómo afrontas tú el futuro? ¿Eres de los que se fija una meta y lucha por alcanzarla? ¿O de los que se deja llevar por los vientos del destino? ¿Y qué opinas de los que siguen el otro camino? ¿Crees que uno es mejor que el otro?

Fijarse un objetivo podría ser, en cierto modo, una forma fácil (que no simple) de hacer las cosas. Buscar en tu interior, encontrar lo que quieres hacer y perseguirlo. Una vez que sabes a dónde quieres ir… sólo hay que seguir las indicaciones. Nadie dice que el camino será corto, ni fácil; nadie dice siquiera que, una vez llegues, sea el verdadero final del camino. Pero habrás llegado a donde querías ir.

Dejarse llevar podría ser, en cierto modo, una forma simple (que no fácil) de hacer las cosas. Coger la vida que tenemos y vivirla, mirando lo que hay a nuestro alrededor, no al frente. Avanzar con la corriente, disfrutar cada momento, contemplar cada lugar. Y preguntarnos una y otra vez “¿Es esto lo que estaba buscando?”. Si lo es, ya hemos llegado; y si no… no hay más que seguir viajando. El camino estará lleno de obstáculos, sin duda alguna (cómo no iba a estarlo si no miramos al frente), pero la sensación de descubrir el lugar que no sabíamos que buscábamos… debe de ser indescriptible.

Así pues, peregrino eterno, ¿qué opinas? ¿Crees que un camino es mejor que el otro? ¿Yo? El pesimista que hay en mí desea aullar que hacemos planes sólo para verlos hechos pedazos… pero mentiría si dijera que me sentiría cómodo avanzando sin saber a dónde voy. Al menos… la mayoría de las veces. Últimamente lo he estado pensando y… creo que diferentes personas tienen diferentes maneras, pero también que una misma persona, en diferentes momentos, puede tener diferentes maneras. Creo que está bien tener una meta… pero que no pasa nada si, al llegar, la meta no es lo que creíamos. Creo que, a veces, centrarnos en alcanzar la meta puede jugar en nuestra contra, cegándonos a cosas que necesitamos para alcanzarla, como aquel viejo cuento del leñador y el hacha roma.

 

¿Ahora? Bueno… creo que ahora me pondré como meta disfrutar del calor de estas llamas que lamen perezosamente la leña que tanto ha costado recoger, en la mejor compañía que podría pedir. Y luego, cuando salga el sol… Quizá me deje llevar por las corrientes que azotan este pequeño islote. Quizá despierte en algún sitio interesante. Quizá la próxima nochenueva tenga algo que contarte.

O quizá sea simplemente una nochenueva más, en la que te estaré simplemente agradecido por tu compañía. Este fuego no durará eternamente, y cuando no sea tan grande, ni tan cálido, esta playa será más fría y más oscura. Espero que, llegado el día, sigas conmigo.

Pero dejemos ese día para el día que llegue. Hoy, descansemos sin miedo. Es la belleza de nochenueva: puede pasar cualquier cosa. Es el número 0, con potencial infinito. Pueden pasar muchas cosas, y muchas pueden dar miedo… pero también hay muchas que iluminan de esperanza.

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Viajero nostálgico
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