Escasez de botellas

Hace ya un tiempo que empecé a lanzar botellas al mar. Y, si bien es cierto que en el fondo esperaba que algún día pudieran llegar a alguien, e incluso ayudar, de alguna forma también creía que no lo harían. A fin de cuentas, ¿qué posibilidades había de que alguien llegara a este pequeño rinconcito de mundo? El mar es tan grande… Y, sin embargo, alguien lo hizo. Aún no lo acabo de comprender, pero parece ser que este viejo océano tiene más náufragos de lo que llegué a pensar. Y parece que algunos de ellos esperan que las botellas sigan flotando…

Ignoro qué les hace recogerlas cuando las ven pasar. No sé qué les impulsa a leer el burdo sinsentido que yace en su interior. Y entiendo menos aún qué les empuja a levantar la cabeza y mirar a su alrededor, desde su pequeño islote abandonado, buscando alguna otra botella que haya podido lanzar y que pase en esos momentos por su lado. Pero en todos ellos he pensado esta noche. También en ti, viajero nostálgico.

¿Has sentido alguna vez la sensación de tener tantas cosas en la cabeza que no sabías por dónde empezar? Algo parecido me pasa a mí desde hace ya casi dos meses. Hay tanto… Tantos pensamientos que formular a esa noche sin estrellas, tantos mensajes que escribir para otras tantas botellas que lanzar a este mar infinito, que no sé cuál debería ir primero. Y, al final, pienso en todo, o lo que es lo mismo, no pienso en nada y, por tanto, nada escribo. Me recuerdo a aquel pobre hombre indeciso que se pasó 2 años decidiendo si sí o si no, ajeno a que cada día que pasaba sin decidir estaba en realidad decidiendo que no.

Pero no te preocupes, eterno vagabundo. Es cierto que estas playas han estado un poco más vacías estos meses, es cierto que les ha faltado mi insignificante y casi inapreciable granito de arena. Es cierto que han sido pocas las botellas que han flotado, libres, arrastradas por las olas. Pero te prometo, cansado caminante, que en breve volverán a flotar, porque en breve ese cielo sin estrellas volverá a ser mi confidente. Y si hay ahí fuera alguien, algún otro náufrago que también espera, que preste atención a las mareas nocturnas.

La luna menos pensada le llevará una nueva botella…

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Acerca de Tatherwood

Viajero nostálgico
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