Cuenta atrás para la cuenta atrás

Llega la última noche del año. No tendría nada de especial, pues sería idéntica a todas las otras noches, de no ser por toda la fe que todo el mundo pone en ella.
El final de un año que puede ser malo o bueno y que pudo ser mejor, pero también peor. El comienzo de un nuevo año que será malo o bueno y que podrá ser peor pero que, sobre todo, también podrá ser mejor. En esta noche ponemos todas nuestras esperanzas. En esta noche y en las 12 uvas que engulliremos como si no hubiera mañana porque, ¿quién sabe? Quizá no lo haya…

Como todo lo que es simbólico, o como todo en realidad, la importancia de todo esto es relativa. Algunos pasarán esta noche solos, anhelando la compañía de la familia. El calor del hogar, de la gente. Otros la pasarán en familia, deseando poder estar solos, alejados de esa hipocresía que aparece cada 25 y 31 de diciembre cuando se encuentra la familia que no se ve en ningún otro momento del año. Algunos se quedarán en casa, con los suyos. Otros preferirán irse de fiesta… con los que también son suyos. Algunos no la celebrarán, porque no tiene nada de especial.

Sin embargo, quizá haya una cosa que sí que tiene de especial. Esa atracción que imbuye en todas las personas por la mirada al pasado. Cuando se acerca el final de la noche, el final de año, cuando nos preparamos para cerrar otro capítulo en el libro de nuestra vida, repasamos las hojas escritas para ver qué hay en ellas. Para ver cómo ha quedado todo. Como cantaba Mecano: “Hacemos el balance de lo bueno y malo, cinco minutos antes de la cuenta atrás”. Ese balance puede ser realmente catastrófico… aunque también puede ser un regalo de los dioses claro. Todo es posible.

Y aquí, mientras lanzo esta botella, espero, como tantos otros, para escuchar quizá no las campanadas, sino el estallido en las calles de 20 segundos más tarde. Esa explosión que significa que no sólo hemos sobrevivido al fin del año viejo, sino también al nacimiento del nuevo.

Y aquí estoy, como tantos otros, bajo ese cielo sin estrellas que pronto se iluminará con los fuegos artificiales, atento a todo lo que me rodea. En la tierra, en el agua y en las nubes ya brilla el contador de la cuenta atrás. La cuenta atrás para la cuenta atrás.

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Viajero nostálgico
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